Trump & Trudeau: la diplomacia paralela del lenguaje corporal

Todos pensamos que las palabras son la base de la comunicación. Sin embargo, estudios relevan que el lenguaje corporal puede constituir más del 93% de la información que transmitimos. Es decir, nuestro cuerpo releva mucho más sobre nuestras emociones y pensamientos de lo que pensamos. Por eso debemos ponerle atención a lo que estamos diciendo con nuestra postura y gestos.

El lenguaje corporal es particularmente relevante en la era del Internet, en la que todo se documenta y cualquier foto puede convertirse en un meme en cuestión de minutos.

Desde que el presidente Donald Trump entró en la carrera presidencial, hemos visto un aumento en el interés sobre el lenguaje corporal en la política. Decenas de artículos y posts han sido dedicados a analizarlo a él, a sus allegados y a sus interacciones con otros líderes mundiales.

Por ejemplo, en el día de su posesión, las expresiones de su hijo Baron fueron percibidas como gestos de aburrición mientras que su postura al lado de su esposa Melania fue interpretada por muchos como una clara señal de que hay distancia en la relación.

Asimismo, las interacciones del actual Presidente con otros líderes mundiales han dado mucho de que hablar. Por ejemplo, hace unos días, su inusual apretón de manos saltó a la vista durante una reunión con el Primer Ministro de Japón Shinzo Abe.

Revisando el siguiente video, se puede ver como al tomar la mano del Primer Ministro, Trump aprieta y lo hala de forma reiterada hacia su persona. Luego, refuerza el apretón con su otra mano, gesto que puede ser interpretado como una forma de establecer dominancia. Al final, Abe revela una evidente incomodidad en su rostro.

El caso de la reciente visita a la Casa Blanca de Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá, fue muy distinto. Al bajar del carro, Trudeau se aproxima a Trump con el pecho afuera y la quijada arriba, gesto de dominancia y orgullo, mientras que su mordida tensa revela cierta prevención. Luego, durante el apretón de manos, Trudeau hala a Trump, apalancando su otra mano en el hombro del Presidente para impedir caer en su espacio y ser "dominado".

Posteriormente, la tradicional foto en el Salón Oval que caracteriza las visitas oficiales, instantáneamente se convirtió en un meme. Pero esta vez no fue debido al apretón de manos, sino a un instante previo capturado por las cámaras, en el que la mirada del Primer Ministro hacia la mano extendida de su anfitrión pone en evidencia un sentimiento de incomodidad o desconfianza.

¿Se podría concluir que previo a su visita a la Casa Blanca, el Primer Ministro Trudeau estudió y planeó su expresión corporal para enviar un mensaje paralelo?

Si ese es el caso, ¿se podría llegar a entender que en el lenguaje corporal no hay diplomacia que valga?

Por: Angela Moreno (puedes seguirla en Twitter en @Angiem_00)